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sábado, 1 de abril de 2023

Reseña de Tiempo compartido, de Nicolás Diodovich

 Tiempo compartido

Autor: Nicolás Diodovich

Libro autoconclusivo


Sinopsis: "Dicen que lo que se aprende en la niñez se aprende para siempre. Y lo que yo aprendí me lo enseñó el televisor. Una de las confesiones centrales del narrador de esta novela inolvidable, que atraviesa toda la década del 90 en Argentina, construyendo su identidad y su formación sentimental a través de los productos de consumo masivo y especialmente de la televisión que explotaba de rating y que fundaba un nuevo horizonte de realidad para todos los televidentes. Mientras tanto, el Estado argentino se privatizaba, la marginalidad se profundizaba, la separación de clases sociales se volvía todos los días más aguda. Todo ese universo de privatización y corrupción que va a terminar en la quiebra del Estado argentino en el 2001. Y mientras, la clase media aspiraba a viajar a Miami, traer televisores, cámaras de filmar, vivir el 1 a 1, que finalmente fue por 1 vida que prosperó, 1 vida que cayó del sistema. Todo esto está narrado con una mirada magistral por Nicolás Diodovich en Tiempo compartido, una novela que cuenta la historia de una familia en la década de los 90, en la que la vida se privatizó, los afectos se privatizaron, el dolor se privatizó. "Un mano a mano con el prosperómetro", dice el narrador, que se medía día a día con los objetos de consumo que las familias agregaban a su stock.

Resumen

El libro sigue la historia de una familia, una familia "tipo" que desgrana a las familias de "su tipo" en los noventa. Particularmente, la historia nos la narra el hijo menor del matrimonio: un adolescente en los '90. Conocemos a través de la familia los sucesos históricos y socioculturales importantes, pero además se nos permite hacer una radiografía de las implicancias culturales de muchas de las medidas y del aire que se respiraba.


Reseña

Antes que nada, sepan que de este libro van a tener un vlog de lectura en el canal. Me lancé con esa nueva modalidad, que quería traer hacía bastante.

Luego, el libro me gustó muchísimo. Lo disfruté, lo desgrané, me parece que está muy bien construido y que hace muy bien su trabajo de radiografía.

El libro juega todo el tiempo con el "querer ser" de la clase media aspiracional argentina que tiene los ojos puestos en Miami y Estados Unidos en general, imperialista y antinacional, y que en camino desprende solamente odio por su propio país. Es interesantísimo que también acompaña al crecimiento de un chico entre tanto odio escupido, que no puede sino hacer mal.

Justamente todo ese "querer ser" y el dolor de no encajar en el molde acompañan al protagonista durante todo su crecimiento, y nos permiten hacer un paralelismo con el resentimiento argentino de querer ser "como allá" sin conseguirlo.

El libro está lleno de paralelismos interesantes. Me parece que es una lectura que tiene la ventaja de que es muy sencilla y entretenida (a fin de cuentas, además, no deja de ser la historia de una familia) y que con sólo prestarle un poco de atención a algunos detalles ya se empiezan a entrever sus verdaderas intenciones. Pero que, además, como plus, le ofrece al lector que quiera ahondar un poco más un mapa de relaciones narrativas que siguen una misma línea, que tienen coherencia.

Este libro está para analizarlo en literatura y en ciencia política. La tele como reproductor de esa aspiración, que convierte en una realidad 2D algo que es inabarcable realmente en esa dimensión y que el protagonista mismo dice que fue la base de su aprendizaje, ¿cómo puede reemplazar una experiencia tan compleja como vivir? Y pareciera que es un poco eso lo que le pasaba a la familia. En general, todo el libro nos muestra como la ficción superó la realidad hasta que ya no pudo sostenerse más, y un poco eso fue el 1 a 1 en general, todas esas políticas que buscaban inventarle a la gente la burbuja que quería por el perfil que tenían (de odiar al país, de mirar sólo para afuera, de querer irse, de sentir vergüenza) para por atrás privatizar, robar, agrandar la torta.

Y ni hablar de lo de "tiempo compartido". Fantástico. Hace referencia a un tipo de alquiler ("prestación del derecho de uso y goce de una propiedad (también llamada multiuso), por lo general algún tipo de alojamiento vacacional, durante un periodo determinado en el contrato."). Es un tipo de alquiler que básicamente funciona como tu lugar de vacaciones durante algunas semanas al año, no todas; y durante el resto puede ocuparlo otra gente e incluso puede hacerlo para algo distinto a vacacionar. Me retrotrae conceptualmente a que no es propio, es un espacio ajeno que uno usa para algo, no tiene identidad, no genera lazos reales.

Hay algo que me quedó picando, que no sé si me terminó de convencer cómo aparece: el abuelo de un compañero del protagonista es militar (y está relacionado con la última dictadura cívico-eclesiástico-militar de argentina). Siento que la introducción del tema es justo con unos personajes que quedan medio en el aire.

En fin. Lo disfruté mucho, mucho.

Mi puntuación:

9/10

miércoles, 8 de diciembre de 2021

Reseña de Los suicidas del fin del mundo, de Leila Guerriero

 Uno más a los libros de 2021.

Los suicidas del fin del mundo: crónica de un pueblo patagónico.

Autora: Leila Guerriero.

Libro autoconclusivo.


Sinopsis: Entre 1997 y 1999, una oleada de suicidios conmovió a la pequeña localidad petrolera de Las Heras, situada prácticamente en medio de la nada y perteneciente a la provincia argentina de Santa Cruz, en la Patagonia. La mayoría de los suicidas tenían alrededor de veinticinco años y pertenecían a familias modestas, oriundas de la zona. La periodista Leila Guerriero viajó a este desolado paraje patagónico, interrogó a los familiares y amigos de los suicidas, recorrió las mismas calles, siempre desiertas, y visitó cada rincón del pueblo. Entrevistó a los vecinos, preguntó a todo el que tenía una respuesta, una teoría que explicara el drama. El resultado es un relato descarnado que reconstruye los episodios trágicos de esos años al tiempo que pinta expresivamente la vida cotidiana de una comunidad alejada de las grandes ciudades.
Las Heras, con su alta cota de desempleo debida a las oscilaciones de la industria petrolera y a la falta de futuro para los jóvenes, plantea un enigma todavía no resuelto: los suicidios, como un destino funesto, se suceden todavía hoy.


Resumen

Impulsada por conocer la historia detrás de una ola masiva de suicidios en la localidad de Las Heras, en Santa Cruz, la autora y protagonista va de viaje a entrevistar a los vecinos. Se adentra en el entramado social de este asentamiento e incansablemente pregunta por los pareceres, las motivaciones y las suposiciones de quienes la reciben.

Así, se va formando una radiografía de Las Heras de ese momento y del Las Heras que vio morir a tantas personas.


Reseña

Empecé este libro con muchísimo entusiasmo. Me estuvo interesando particularmente todo lo que tiene que ver con Argentina, sus localidades, sus historias, y me generó mucha curiosidad este evento real (esta ola de suicidios) de la que no había escuchado hablar para nada hasta el momento.

El libro en sí me gustó: es interesante, ahonda sobre el tema que lo convoca, hace un buen panorama de la localidad, sus porqués y sus cómos, y está bien llevado. A veces era un poco caótico seguir las relaciones entre los locales, pero también creo que era un poco el objetivo que así lo pareciera.

Aún así, no me terminó de maravillar. Es muy periodístico, y la autora/narradora opta por dejar afuera apreciaciones personales notables. Las hay, obviamente, pero no muchas o no planteadas como tales. Y me habría gustado que hubiera un poco más.

Había un par de cosas sobre ciertas temáticas en las que decía "mmm, no es por acá", pero entiendo que no habría tenido sentido cambiar lo que los personajes dijeron sólo porque no estuvieras de acuerdo. No obstante, había momentos en los que se ponía excesivamente partidario y eso sí que me daba paja.

En fin. Bastante meh. Pero sí me interesó mucho la caracterización del lugar, la relación de todo con el incansable y fuerte viento, y lo repetitiva que era la idea de "quiero ser alguien".

Mi puntuación:

5/10



jueves, 31 de diciembre de 2020

Reseña de El beso de la mujer araña, de Manuel Puig

El beso de la mujer araña

Autor: Manuel Puig

Libro autoconclusivo

Dato curioso: hicieron una película de este libro. De hecho creo que más de una.

Sinopsis: El libro relata la historia de dos presos durante la última dictadura militar en Argentina que conviven en la misma celda, uno político y una mujer trans, condenada "por corrupción de menores".


Resumen

El libro nos cuenta mediante diálogos la convivencia en la misma celda entre Valentín Arregui, un preso político de la dictadura militar, y Molina, una mujer trans condenada por corrupción de menores/homosexualidad. A través de sus conversaciones, conocemos sus historias y personalidades, sus miedos, y vemos profundizarse el vínculo. Molina suele contarle películas de memoria a Valentín, y el autor introduce elementos a través de ellas también.


Reseña

Fantástico. Eso para empezar.

Para seguir, quiero hacer una aclaración: realmente nunca la nombran como "mujer trans" a Molina, pero ella misma se nombra repetidas veces en femenino y explica que es una mujer, que no ve en sí misma a un hombre, y otros comentarios parecidos. Considero que si no se utiliza ese término es por simplificación de la editorial o porque no eran las mismas épocas, pero ella manifiesta eso e incluso se diferencia del tipo de "varones gays" que están entre ellos; describe que a ella le gustan los varones a los que les gustan las mujeres, porque ella es una mujer como cualquier otra.

Otra edición
Creo que el autor maneja sorprendentemente bien este tema. Lo hace de forma natural, creíble, sincera y simple. Según entiendo, él (Puig) era un varón cis, gay.

Me encantó todo de este libro. Pero en especial me encantó la construcción del vínculo entre ambos, y como se ven reflejadas sus personalidades. Me dio la sensación de que el autor supo impregnar toda su obra con los temas de fondo. Está fantásticamente bien construida la psiquis de cada uno, y está muy bien demostrado en conversaciones, acciones, detalles que parecen nimios.

Me gustan los numerosos momentos de vulnerabilidad por los que va pasando Valentín, que lo abren de a poco, y cómo al principio era un idealista visionario que renegaba del sentimiento humano en pos de algo más grande, y poco a poco, a medida que las conversaciones pasan y él mismo va reentendiendo cosas de sí mismo y sus emociones, se muestra abierto y accesible, intrigado por lo muy mundana e inteligente desde ángulos que él no comprendía que termina resultando Molina. Asimismo, le sorprende muchísimo su generosidad, su genuina preocupación por él.

Me parece que lo más importante del libro, además de la acostumbrada experimentación en cuanto a formatos narrativos que explora el autor, es justamente el vínculo que se gesta; el enemigo que queda afuera y que en la relación humana se evapora. Entiendo que el mensaje pasa también porque se pueden cruzar los límites y escuchar, hacer un mix entre el idealismo burgués acostumbrado a que lo mundano no importa, y acceder a fortalezas a partir del pensamiento. Me parece que se plasma muy bien la mezcla entre ambos, entre ambas realidades. Lo va haciendo desde muchísimos ángulos: desde cómo y cuánto se hablan/comparten, hasta cómo uno impregna con su pensar, sus observaciones, al otro.

No creo, no obstante, que el libro hable sólo del vínculo entre los personajes, creo que reconfigura el vínculo narrador-lector, no sólo (de nuevo) con sus técnicas, sino también con invitarnos a abandonar preconceptos y adentrarnos en entender lo que importa de la historia. Se despoja de casi toda descripción escénica, casi que abre la novela con acontecimientos un tanto asquerosos, que obligan al lector a cruzarse con la crudeza de la realidad de la que se está leyendo.

Pero además, y esto me pareció no sólo interesante sino sublime, hay un par de detalles que quiero remarcar.

En primer lugar, tenemos un primer escalón narrativo: el fluir de conciencia, el de cada uno con sí mismo, que no sólo es muchísimo menos reservado/estructurado que el resto, sino que también deja una impresión absolutamente informal, a veces con conexiones que nos cuesta entender. Entramos en lo íntimo de los pensamientos de los personajes, encontrándonos de lleno con quienes son, a qué le prestan atención, qué les quedó rondando por la cabeza.

Cuando hablan ellos, entre ellos, el formato es lo más sencillo posible considerando que existe una interacción social: cuadros de diálogo, sin aclarar quién habla más que por ocasionales vocativos (aunque en cierto punto dejan de ser necesarios, porque el autor construye tan sólidamente a sus personajes que las formas de hablar se distinguen perfectamente), entrando en ellos a veces cuando están en la mitad, sin aclarar cuánto tiempo pasó desde el diálogo anterior por ejemplo con un comentario extra conversacional. Simplemente, ellos dos, hablando (aquí vuelve a aparecer esto de "dejar al enemigo afuera", dejar las normas afuera, los protocolos).

Luego, cuando Molina habla con el Director del penal, cambia un poco el formato: se asemeja más a una obra de teatro; si bien sigue siendo sólo diálogo, antes de cada frase se aclara quién la pronuncia ("DIRECTOR: (...)"), no hay mucho espacio para la divagación a la que estamos acostumbrados entre los presos, y si bien a Molina la seguiríamos reconociendo sin que nos aclarasen que es ella, lo hacen, y mediante la palabra "PROCESADO". No sólo cambia el tipo de vínculo que efectivamente hay entre los personajes que dominan la escena, sino que cambia el nivel de formalidad en la presentación hacia nosotros. Parece un ambiente un poco más tenso, más actuado, en el que Molina vuelve a ponerse un poco una careta y el autor lo plasma en los personajes y en la forma en la que la información llega a nosotros.

Y por último, aparece sobre el final del libro un nuevo formato: el de informe policial. Muchísimo más formal, que se detiene exhaustivamente en detalles, por ejemplo, horarios, o de ubicación (lo cual, de hecho, es curioso si pensamos que Molina se detenía mucho en detalles "irrelevantes" cuando narraba las películas, como por ejemplo en la ropa, la iluminación, los peinados, y que aunque al principio Valentín se lo marca y exige él poder comentar a su propia forma también, desde lo que a él le interesa, luego lo acepta y casi ni nos acordamos de que sigue haciéndolo, lo interiorizamos, pero nuevamente cuando llegan los informes reparamos en lo molesto de, ahora, estos detalles). Nos separa de a quien nosotros conocemos y a quién nos acercamos mediante el resto de la novela (el personaje al que investigan), para presentarnos la versión más alejada, la que tiene la policía, la dictadura, despojada de toda emoción que hubiéramos encontrado.

Es una escalera, cuanto más ascendemos, más alejados de lo interno estamos. De la "verdad" de cada personaje, por más confusa y contradictoria que pueda ser, de su "esencia".

Y dentro de esto, es hermosa en otro nivel la conexión que llegan a generar Molina y Valentín. Muy emocionante.

No hay muchísimo más que yo pueda decir. O, mejor dicho, sí, hay mil cosas analizables, mil detalles hermosos, importantes, remarcables, pero creo que esa magia hay que ir descubriéndola con la lectura. Que quede claro, entonces, de lo que sí puedo hablar: vale muchísimo la pena, y el autor lo hace muy bien. Todo.

Hay mucho escrito, igualmente, sobre esta novela, estoy interesado en leer algo de todo eso, pero además tengo ganas de digerirlo y traerles una reseña un poco más completa, tal vez más parecida a un análisis. Quién sabe.

No podía cerrar el año con una lectura mejor. Siento que encaja con varias cosas que había estado digiriendo y procesando, además de que es sencillamente espectacular.

Mi puntuación:

1000/10