lunes, 17 de junio de 2019

Enredados | Análisis

¿Muy random? Muy random.



Si no viste Enredados, no sigas leyendo, esta shit tiene spoilers. También hay spoilers de Valiente. Nada, estás avisade.




Hoy estaba conversando con mi prima, y nos pusimos a pensar en que a ella (que no le gustan las películas que hacen llorar de angustia, no las suele ver) no le gustaba tanto Valiente (o "Brave") como Enredados. Y me quedé pensando: ¿qué tiene la escena de Valiente que no tiene la de Enredados? ¿Por qué es menos angustiante la necesidad de llorar cuando sabemos que existe la posibilidad de que se muera Flynn y no cuando puede que la madre de Mérida se quede como una osa para siempre, y encima por su culpa?
Aventuré lo siguiente:
Durante todo Enredados, la trama va encarrilada por la relación madre-hija y todo lo que eso implica (que la madre no la deja salir, su vida en esa torre aislada, y también el hecho de que sus verdaderes xadres están buscándola y elevan antorchas al cielo todos sus cumpleaños). Entonces, el conflicto principal se centra en que Rapunzel quiere conocer el mundo y las antorchas y su madre no la deja. Flynn aparece acá como personaje secundario, como narrador y como instrumento para cumplir el objetivo. Sí, le tomamos cariño, es un personaje adorable, y es bonito ver cómo el vínculo con Rapunzel lo va cambiando a medida que pasan más tiempo juntos, pero en realidad su participación en la historia es como ayudante del objetivo principal y como facilitador de los hechos. Él mismo dice que "ni siquiera es su historia", al principio de la película.
En cambio, en Valiente, la madre de Mérida es casi el centro del conflicto principal. La trama también está encarrilada en la relación madre-hija: Mérida que es de una manera y su madre queriendo adoctrinarla para que no sea así y cumpla sus normas, Mérida actuando en consecuencia y convirtiéndola en oso y posteriormente emprendiendo juntas un camino para recuperar la figura de su madre.
Entonces, como en ambos casos el conflicto principal pasa por lo familiar, cuando llega la escena más sentimental de todas (cuando creemos que la madre de Mérida va a ser una osa para siempre y cuando creemos que Flynn va a morir por salvar a Rapunzel de su cabello y la condena con su madre que éste implica), tenemos por un lado una historia en pleno conflicto y otra casi resuelta.
La relación entre Mérida y su madre ya se había restaurado, y podía desembocar en un largo vínculo humano o en el fin del mismo por culpa de nuestra protagonsita. En resumidas cuentas, podía o terminar bien o terminar mal, pero hablamos del conflicto principal. La relación restaurándose es el nudo de la película junto con la búsqueda de un antídoto, y al final puede haber sido para quedarse con esos cambios y aprender la lección en la práctica o sufriendo una pérdida. También podría haber sido que Mérida siguiera "odiando" a su madre, pero en ese caso no sería tan emotivo que existiera la posibilidad de que no recuperara la forma humana.
En cambio, en el momento en el que Flynn le corta el cabello a Rapunzel, ella queda liberada de ese castigo del que es presa. "Mamá" (La bruja) desaparece y aunque Flynn se hubiera muerto Rapunzel habría recuperado a su familia al ir a hablar con les reyes, triste por un buen tiempo, pero sana, salva, y con su conflicto principal resuelto para bien. Así que en realidad la película no está construida para que nos afecte tanto la escena de Flynn. Es decir: es un personaje que fue construyéndose con el relato, y que a pesar de ser secundario es de los más importantes, y es entrañable y tierno, pero el punto álgido de su construcción es hacerle temer a le espectadore su muerte. Si hubiera muerto, es un personaje que sirvió a Rapunzel, que la ayudó a llevar a cabo su cometido, y que estuvo a su lado en todo momento, pero podía perfectamente ser el fin de su historia.

En segundo lugar, algo menos elaborado y más evidente: se nos vaticina que la película no va a terminar mal. En el caso de Valiente la narradora es ella misma. En el caso de Rapunzel...es Flynn. Y si bien podría ser que fuera un "fantasma" y estuviera narrando, en ningún momento la película plantea la creencia en los muertos vivientes o algo por el estilo: trata con otros misticismos/otra magia, pero no esa, así que rompería la coherencia en la que nos manejamos y su credibilidad. Aceptamos que Rapunzel tenga poderes con su cabello porque nos lo explican y es un pacto, en cambio si el final fuera que Flynn estaba muerto y nos narraba la historia desde el "otro mundo" es como...que le hubiéramos dado la mano a le directore y nos hubiera agarrado el codo.
Y ni hablar de que la escena se detiene mucho en la lágrima.



En resumen: el Día del Padre sirvió para pensar esta escena con mi prima y me pareció copado el razonamiento. ¿Qué piensan?

lunes, 10 de junio de 2019

Reseña de El soñador desconocido, de Laini Taylor

El soñador desconocido
Autora: Laini Taylor
Primera parte de una bilogía

Sinopsis: Una ciudad perdida. Un cazador de dioses. Un joven bibliotecario. Una guerra divina. Una búsqueda. Un viaje. Un sueño. Dicen que el sueño escoge al soñador, y Lazlo Strange siempre ha temido que su sueño hubiera elegido mal. Lazlo es un huérfano de guerra que ha terminado siendo ayudante de bibliotecario. Su sueño recurrente está ligado con la legendaria ciudad de Llanto, que le obsesiona desde que era apenas un niño. Cuando se encuentra con el Matadioses y su grupo de guerreros legendarios, Lazlo decide emprender un viaje que le llevará a recorrer más de medio mundo en busca de la ciudad perdida y la diosa azul que lo visitan cada noche. Hay demasiadas incógnitas que desvelar: ¿estarán las respuestas en Llanto?


Resumen

Lazlo quedó huérfano por una guerra, y fue criado por un conjunto de monjes estrictos. Creció fascinado por la ciudad de Llanto, oyendo cuentos y mitos, y finalmente logra "escapar" a una ciudad cercana en la que se queda trabajando para una Biblioteca. Pasados los años y habiendo aprendido a leer y escribir e incluso habiendo condensado sus conocimientos sobre esa mítica ciudad en algunos tomos propios, llegan guerreros de la Ciudad Oculta y gracias a su gran conocimiento deciden llevarlo con él junto a un comité de extranjeros (faranjis). La idea es que logren resolver un misterio.
El libro está narrado a dos voces (en realidad a varias, pero las principales son dos), aunque los misterios de la segunda son interesantes para ir descubriéndolos en la lectura.


Reseña

Bueeeeeno, a ver, cómo empezar. Primero: no es el primer libro que leo de la autora y tampoco el primero que reseño, les dejo los links a los otros: Reseña de Hija de Humo y HuesoReseña de Días de Sangre y Resplandor Reseña de Sueños de Dioses y Monstruos.
Ahora sí.
Lo que más me gustó de este libro es el modo en el que está escrito. La magia que destilan sus páginas es sublime, y la manera en la que construye los escenarios, los personajes...todo es maravilloso. Tiene muchísima personalidad. Personalmente, disfruté muchísimo leyendo la primera parte, que es más de presentación, algo más estática, justamente por eso, y creo que eso es un gran punto a favor porque en la segunda parte es más fácil que les lectores se enganchen porque tiene mucho más misterio, pero la presentación es necesaria y que no sea aburrida es primordial.
Leerlo era un deleite constante, lo juro. Todo estaba embebido de un tinte místico y hacía mucho que no sentía tanto lo que la autora me estaba queriendo transmitir. Quedé fascinado, y muy inspirado, e incluso había veces que tenía que parar la lectura para respirar y no devorarme las páginas porque quería saborear al máximo ese encanto.
Insisto mucho en esto, pero de verdad este aura es importantísima y muy muy notoria, además de difícil de conseguir así que habla de una gran capacidad por parte de la escritora. Creo que la clave es ir para sumergirse en el mundo y no para entender más de lo que te está mostrando: no hace falta que recuerdes todos los detalles, es un proceso natural.
La trama en sí también me pareció interesante, algunas partes no salían de lo cliché pero era secundario. Hago hincapié en lo siguiente: estaba tan bien narrado, que conseguía tener esa sensación que dan las fábulas o los relatos conocidos: que no importa exactamente la historia, porque hasta puede que la conozcas, sino que lo que atrapa es la riqueza de las descripciones. Ese es el verdadero contenido. Cuanto mejor esté escrita una fábula, más ganas dan de leerla, aunque conozcamos la historia de memoria.
Aún así, no quiero que esto se interprete como que el mundo no era original, porque pasaba todo lo contrario. Los escenarios eran tan novedosos, la manera de hablar de las emociones igual, e incluso varias criaturas sobrenaturales eran tan asombrosas, que había muchos elementos desconocidos.
En un momento se describe un sueño de Lazlo, sobre la ciudad de Llanto justamente, y es una descripción exuberante, rica y llena de magia y misticismo: creo que esa descripción (además de darnos a conocer detalles y transmitirnos todo eso para aquella escena puntual) es el resumen de lo que transmite el libro. Es como que rebosa todas las emociones que se describen en esa escena.
Lo único que no me gustó tanto fue el romance. Laini Taylor tiene una manera muy cliché de relacionar románticamente a sus personajes, todo lo novedoso que tiene en la trama se lo quita a los noviazgos (en cierto punto podría hasta ser una metáfora de que ese tipo de vínculo sigue siendo igual en cualquier escenario, pero me parece que no lo hace con esa intención). Y esto es curioso: el resto de las relaciones puede que tengan una base cliché pero se desarrollan mucho más particularmente. No sé por qué pasará sólo con esos vínculos.
Bueno, pero decía, no me gusta porque además de lo cliché, es intenso y no es tan creíble, no me pareció tirado de los pelos porque siento que es natural que se haya dado (tampoco habría sido raro que no pasara, pero no critico que haya pasado en sí), pero el cómo es re cuestionable.
Igualmente creo que no es algo tan crucial hasta el final de la novela, ahí hasta salteé algunas partes, pero el resto vale tanto la pena e incluso algunas escenas que se describen a causa del romance son tan hermosas que no es algo que siento que dificulte la lectura o haga que sea menos recomendable.
En resumen: creo que la palabra que describe a este libro es exuberante, o irradiar/sumergir, lo recomiendo muchísimo y espero que lo lean :D Ojalá llegue/se traduzca pronto la segunda parte :( 
Mi puntuación:
8/10

martes, 4 de junio de 2019

ficción, ¿mentira? | una reflexión sobre los parámetros de la verdad, la mentira y cómo aparece la ficción en todo esto


Empecemos por definir qué quiero responder con este texto. La interrogante inicial que me mueve es: ¿es la ficción un conjunto de mentiras?, de la cual se desprenden otras como las siguientes: ¿se puede mentir en la ficción? ¿para qué la utilizo si pretendo mentir?

En principio, sostengo que la ficción no puede catalogarse directamente como una mentira, por el simple hecho de que no se está mintiendo si se ficciona. Al entrar a una narración, sea de fantasía, maravillosa, realista o cualquier otra categoría, se establece lo que se conoce como pacto ficcional. En ese pacto se acuerda que quien lee va a aceptar las reglas del mundo en el que se está sumergiendo. Aún aunque se construya uno minuciosamente similar al que habitamos cotidianamente, nunca debe perderse de vista que no estamos hablando del mismo.
Por ejemplo, si yo narrase un asesinato en el barrio porteño de Caballito, y este no fuera comprobable en los archivos policiales de la Ciudad, igualmente no estaría mintiendo: simplemente estoy afirmando sucesos que, si bien parecen estar situados en la misma realidad espacio-temporal, no lo están. Sí, hubo un asesinato en Caballito, pero no en esta vida, sino en la de todos los personajes que estén presentes en el cuento o relato.
Con la fantasía pasa algo similar. Un cuento fantástico “quiebra” un poco el pacto que hizo con el lector para darle una sacudida. Establece un mundo que parece idéntico al nuestro, pero luego agrega factores desconcertantes (y hace que los personajes se desconcierten también, avisando entonces que no sólo es descolocante para quien lee sino para quien lo vive). Pero no es porque en nuestro mundo pueda pasar eso, sino porque el autor imaginó uno en el que nadie esperaba que pasase y, sin embargo, ocurre. Juega con lo del “elemento sorpresa” para agregarle realismo al relato. Como si dijera: “sí, ¿ves? Estos edificios existen realmente, estoy en la biblioteca a la que vas todos los días, pero ¡ups!, no te olvides de que esto es un relato y puedo hacer lo que yo quiera, así que voy a hacer aparecer un conejo parlante o un espíritu que mueva los libros a su antojo”. Normalmente, las escenas en las que parece quebrarse ese realismo no dejan de ser amiguas, por lo que quien lee puede sencillamente descartar la parte mágica y atribuirlo a cansancio o a una confusión. “Llevaba horas en la biblioteca leyendo, empezaba a quedarse dormido…”, puede perfectamente haberlo soñado sin enterarse, como si el narrador también se hubiera confundido y no supiera exactamente qué está ocurriendo así que no puede dejar en claro si es realista o no.
Ahora bien, más allá de que el pacto con la ficcionalidad establece que estamos adentrándonos en otro mundo y que no podemos acusar de mentir si el hecho no es comprobable en el nuestro, hay otro tema en juego: el sistema de valores. Es decir, de por sí, para que quede más claro, podríamos ingresar de buena gana en un mundo en el que sea verdad que los peces vuelen por toda la Ciudad de Buenos Aires. ¿Está mintiendo? No. Está diciéndote: “en esta Ciudad de Buenos Aires, los peces vuelan”.

Por otro lado, Saer dice lo siguiente: “¿Para qué novelar algo de lo que ya se sabe todo antes de tomar la pluma? Nada obliga, si se conoce ya la verdad, y si se ha tomado su partido, a pasar por la ficción”, y pone el ejemplo de un escritor sobre la realidad en campos de concentración que en vez de utilizar simplemente testimonios decide pasar por la ficción. Lo que se destila de esta frase es: ¿para qué usar la ficción?
Me lo pregunto: ¿usamos la ficción para permitirnos navegar en hechos y buscar respuestas sin atarnos a lo establecido por nuestra realidad actual? Evidentemente este es un uso recurrente (yo mismo he escrito novelas o cuentos sobre situaciones para permitirme visualizarlas con otras perspectivas), pero, ¿es excluyente?
A mi parecer, no. Remitir la ficción a ese uso es desconocer otras mil maneras de utilizarla, muy ricas también. Y la que primero me viene a la cabeza (sobre todo por el ejemplo que decide tomar Saer) es el político. No podemos permitirnos olvidar que la ficción y la narrativa pueden usarse para describir mensajes que se entienden mejor gracias a esta.
Cuando leemos una entrevista o testimonio, estamos leyendo como sujetos ajenos a esa situación a una primera persona (o a dos primeras personas en el caso de las entrevistas) debatir y hablar o exponer sobre una temática. Estamos teniendo un rol pasivo, el de espectador, que puede interpelarnos muchísimo pero aun así no nos permite todo lo que nos permite una narración. Incluso cuando están hechas en tercera persona, estamos sumergiéndonos (por todo lo que expliqué antes) en un mundo nuevo con sus normativas particulares y nos es imposible escapar de ellas, no podemos leer el relato sin sumergirnos en el pacto ficcional, en cambio para leer una entrevista o testimonio sí que podemos: la leemos desde nuestra propia moralidad y nuestro propio sistema de valores (que sin dudas e inevitablemente se ve modificado/influenciado por el hegemónico). Cuando se nos presenta en primera persona un relato denunciando una serie de actitudes dentro de, por ejemplo, un campo de concentración (cuyo hilo narrativo capaz no sucedió en la realidad, pero de nuevo, en ese mundo eso sí sucedió así que no es que sea mentira), nos sumergimos en la piel de ese personaje y encontramos que, finalmente, lo relevante no es que sea una historia puntualmente así, sino que es el resumen de muchas y lo que está poniendo en evidencia es la burtalidad y la ferocidad con la que se manejaban aquellos centros clandestinos de detención. Es decir, puede concebirse a la narrativa (y a la ficción) como una suerte de envoltorio: la historia no es lo relevante sino que es un resumen, es algo que sucedía en términos conceptuales o genéricos.

Entonces, a modo de conclusión: no. La ficción no es por sí sola sinónimo de mentira, aunque se puede mentir dentro de la ficción (sería complicado, pero es válido e interesante), puede que los personajes mientan o incluso podría haber un narrador mentiroso aunque eso rompería la suerte de pacto implícito que suele haber de que la voz narrativa no va a mentir, pero el sistema que en nuestro mundo aplicamos para hablar de mentira y verdad no puede trasladarse sin modificaciones al de la ficción.

Y ustedes, ¿qué piensan sobre esto?

jueves, 9 de mayo de 2019

Reseña de El trabajo de los ojos, de Mercedes Halfon

El trabajo de los ojos
Autora: Mercedes Halfon
Libro autoconclusivo
Sinopsis: El relato autobiográfico de Mercedes Halfon parte del estrabismo, que afectó a la autora desde la infancia y desliza una teoría de la subjetividad



Resumen

Siguiendo la línea de la reseña anterior, esta también es una biografía novelada, pero mucho más sutil y sobre todo mucho más metafórica.



Reseña

La nouvelle nos narra la "historia clínica" de una mujer con estrabismo, sus pasos por les distintes médiques, un poco de qué es el estrabismo en sí y, sobre todo, algunas implicancias en su día a día y en su pensamiento.
Lo interesante de este libro, a diferencia del otro autobiográfico que reseñé hace poco, Soy Sabrina, soy Santiago, no es el estrabismo en sí, sino cómo afecta a su vida y a su subjetividad tenerlo. Desde reflexiones muy interesantes sobre lo poco objetivo en la vista, hasta el peso social que existe sobre poder o no poder ver (ver mal un punto, no ver la idea, etc.), la autora nos desliza por debajo de la trama muchísimas cuestiones más bien de orden filosófico, que sin duda nos van a dejar pensando.
Es corto, entretenido y muy recomendable para seguir pensando en los pilares sociales y cómo nos sustentamos, como sociedad, en tener una visión, inventadamente objetiva, común.
Comento algún análisis que hice sobre estas páginas:
"[...] Plaza Italia se parecía mucho a Plaza Italia, pero no era la real [...]". Una frase excelente que viene de la protagonista, que no tenía puesto el aumento necesario en sus anteojos, que me hace reflexionar: ¿podemos hablar de algo real? Si acotamos lo "real" a lo visible, ¿por qué hay planetas que nunca vimos que asumimos como reales? ¿Qué pasa con el imaginario? ¿Es siempre irreal o llega un punto en el que podemos hablar de que es parte de nuestra realidad? ¿La realidad es lo cotidiano? Nosotres, clase media, o baja, ¿podemos considerar real la vida de, por ejemplo, Brad Pitt?
En primer lugar, concluyo que está socialmente muy aceptado que lo real es lo que se ve ("ver para creer"). Pero, asimismo, como en todo, tenemos contradicciones enormes en nuestros discursos, incluyendo los hegemónicos/impuestos: ¿cómo es posible, sino, que tengamos debates políticos, religiosos? La religión, la política, son asuntos intangibles que muchas veces sostenemos reales, y que pueden tener más o menos base en algo concreto pero que se disparan con mucha facilidad a un plano alejado. ¿Podemos hablar de dos planos de existencia, uno material y otro subjetivo? ¿Podemos asumir que son igual de reales? Convivimos con cosas que escapan a un sustento tangible durante tanto tiempo, que considero que es imposible ya concebirnos sin él. Incluso es difícil imaginar variaciones de paradigma bruscos o totales, se encuentra casi la misma resistencia que si planteáramos un cambio material precipitado.
Ahora bien, ¿qué tanto podemos decir que el mundo tangible tiene más o igual participación en nuestra realidad que el intangible? Es decir, hoy en día las redes sociales, la tecnología en general y la política evolucionaron de tal forma que es acertado hablar de que casi no hacen caso de los límites materiales existentes.
¿Es este un análisis muy clasista? A decir verdad, sí y no. Sí, porque evidentemente la tecnología y la abstracción no forman parte del día a día de las clases más bajas, que probablemente no tengan el mismo acceso a la educación para tener conversaciones alejadas de un plano arraigado a lo vivido, y tampoco el capital para adquirir toda esa tecnología. Sin embargo, cada vez más se acerca el momento en el que, de manera arrasadora o no, de forma menos o más cuidadosa con el individuo y su mentalidad, toda la humanidad se centre casi exclusivamente en el imaginario y resida allí. Por esto también es súper importante la educación. Sin educación y con un mundo dirigiéndose a lo inmaterial, a lo volátil, es muy sencilla la manipulación, muchísimo más que antes que, al menos, la realidad tangible podía hacer de contrapeso a discursos desclasados. Si antes podíamos argumentar utilizando nuestras vivencias, hoy al hacerse todo mucho más colectivo y abstracto, cada vez es más difícil hacer contra sin tener conocimientos de un lenguaje adecuado, de ideas formadas y de instrucción en varias cuestiones.
En resumen: nuestra sociedad se dirige en avión y sin mucha escala a vivir fuera del Planeta Tierra, pero no porque nos vayamos concretamente de él, sino porque la alienación llegará a tal punto que arrasará cualquier clase de importancia que pudiera tener en nuestra cotidianeidad. El rechazo a la existencia en redes es cada vez más leve, y pronto pasaremos a desconocer otra forma de relacionarnos o, en su defecto, será primordial el uso de conceptos inventados por nosotros mismos. Porque es esto: ya no estamos descubriendo a partir de lo natural, sino que damos vueltas, estiramos y creamos a partir de nuestras propias invenciones.

miércoles, 1 de mayo de 2019

Reseña de Soy Sabrina, soy Santiago, de SaSa Testa

Soy Sabrina, soy Santiago
Autore: Sasa Testa
Libro autoconclusivo
Sinopsis: Este libro cuenta la historia de una vida. Padres civiles que trabajan con militares, madre veterana de la Guerra de Malvinas, un amor impensado, una niña que bautizan Sabrina. En la escuela, Sabrina se siente incómodx ante los pedidos de la maestra: que juegue a la casita, que baile para sus compañeros como lo hacen en un programa popular de la tarde. No quiere fiesta de 15 con vestido de novia y sí un viaje o una batería. Siente atracción por su profesora de Lengua y Literatura, sufre en soledad la muerte temprana de su madre, comienza sus estudios superiores. Mientras tanto, imagina un hijo al que –a su vez– bautiza: Santiago. Luego lo aborta y se apropia de su identidad. Es Sabrina o Santiago, Sabrina y Santiago: SaSa.
Hoy SaSa se asume como una persona de género fluido: ni hombre ni mujer, ambos y ninguno a la vez. Al margen de lo binario, recorre en estas páginas, con la velocidad de los posteos de Facebook, avances, cuestionamientos y retrocesos del camino hacia una identidad nueva, que elige y construye cada día. En esta búsqueda, redefine día a día el vínculo con sus parientes, amigos, colegas. No es sencillo y sí, muchas veces, doloroso. Un proceso aún en marcha, que vale la pena contar.



Resumen

Una biografía novelada de una persona no binaria, de género fluido: Sasa Testa. Nos presenta su realidad, su historia.


Reseña

Recomiendo muchísimo este libro para aquelles que estén cuestionándose su género, que no entiendan lo que les pasa, que se enfrenten a sensaciones que desconocían. Tal vez no encuentren una respuesta concreta acá, tal vez no salgan convencides de que la "x" o la "e" es el pronombre que les permitiría no sentir disforia, pero sirve mucho para abrir nuestro conocimiento sobre realidades trans. Este libro nos permite saber que:
a) no estamos soles
b) hay realidades fuera del espectro binario, y tal vez vos no seas género fluido, pero sí demigénero, bigénero, agénero. No hace falta que seas una etiqueta estable: hoy sos bigénero, mañana un varón trans. No pasa nada, y este libro nos informa que no pasa nada, nos abre las puertas a entender identidades que no sólo se construyen fuera del espectro binario sino también fuera de la estabilidad y la estática binaria.
c) tu pronombre puede ser neutro y puede ser más de uno.
A mí, personalmente, más que replantearme me hizo sentirme protegido, capaz. Yo desde hace casi un año que uso los pronombres masculinos para nombrarme a mi mismo, y últimamente tuve algunos días en que me sentí más "elle" que "él", y este libro me hizo estar tranquilo de que eso está bien, que no pasa nada.
Asimismo, si vas a criticar realidades no binarias y/o trans, te recomiendo que nos leas antes. Este libro es una experiencia de vida.
Finalmente, por más que es una biografía, está novelada, y se hace súper interesante y llevadera. Plantea las cosas de forma muy entendible así que es sencillo seguirle el paso, y además lo pone de tal forma que sentís que es evidente que una cosa lleve a la otra. De verdad, muy recomendado, yo pude relacionarme con otra forma de explicar mi género gracias a este libro.
Les recuerdo que en el blog tengo una reseña también de Qué nos hace humanos, de Jeff Garvin, que a mí me ayudó mucho para entender mi no binarismo y empezar a plantear mi género, así que si les interesa el tema también se los recomiendo muchísimo.
En fin, les recuerdo: no están soles, y no hace falta que estén en una etiqueta binaria, o sólo en una etiqueta, o siempre en la misma, y si tienen que inventarse una está perfecto, SIEMPRE SON VÁLIDES, acuérdense, y sepan también que cuestionarse está perfecto, y que pueden pasar por períodos de duda. Permítanse dudar y experimentar <3
Mi puntuación:
10/10